La actividad física es un factor esencial para mantener un buen estado de salud y el funcionamiento normal de los sistemas fisiológicos a lo largo de la vida de una persona. En comparación con personas de mayor edad inactivas, las personas mayores físicamente activas tienen más ventajas en términos de funcionamiento físico y cognitivo, movilidad, dolor musculoesquelético, riesgo de caídas y fracturas, depresión y calidad de vida.

La falta de actividad entre las personas mayores se asocia a un riesgo más elevado de sufrir enfermedades: disfunciones metabólicas, enfermedades cardiovasculares, cáncer y sarcopenia (reducción de la masa y la fuerza musculares). También se asocia a un riesgo más alto de mortalidad prematura por cualquier causa. En la actualidad, la actividad física se considera una terapia real con efectos biológicos para:

LA ABUNDANTE EVIDENCIA CLÍNICA HA LLEVADO A LA AUTORIDAD NACIONAL FRANCESA DE SALUD A INCLUIR LA ACTIVIDAD FÍSICIA DENTRO DE LAS TERAPIAS NO MEDICADAS Y A FOMENTAR SU RECOMENCDACIÓN POR LOS MÉDICOS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la calidad de vida como la manera en que las personas perciben su posición en la vida, dentro de su contexto cultural y del sistema de valores por el que se rijan, y también en relación con sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones. Se trata de un concepto amplio que involucra estrechamente la salud física de la persona, su estado psicológico, su nivel de independencia, las relaciones sociales, las creencias personales y su relación con elementos importantes de su entorno. Los ámbitos de la salud y la calidad de vida son complementarios y, en parte, se solapan. Para evaluar la calidad de vida, hay que tener en cuenta las dimensiones sociales, psicológicas y físicas.

La práctica habitual de actividad física entre moderada y alta brinda un efecto protector ante el estrés psicológico, la ansiedad y la depresión, mejorando así la calidad de vida en general. Algunos estudios han demostrado que 3 horas de actividad física a la semana, en períodos que van de varios meses hasta un año, puede mejorar el funcionamiento cerebral, así como las habilidades cognitivas, perceptivas y motrices en personas mayores (Bangsbo et al., 2019). La actividad física habitual se asocia a un menor riesgo de mortalidad prematura (reducción de entre el 29 % y el 41 % en la mortalidad por todas las causas, en función del estudio y del tipo de actividad física). Un nivel insuficiente de actividad física (menos de una hora al día) aumenta el índice de mortalidad en hasta un 33 %. Se ha demostrado un efecto dosis: cuan mayor es la intensidad y la duración, más se reduce la mortalidad. Incluso la actividad física diaria de baja
intensidad durante 15 minutos reduce el riesgo de mortalidad en un 14 %. Las actividades que mejoran el funcionamiento cardiorrespiratorio también pueden reducir la mortalidad; se han demostrado, además, efectos adicionales si se combinan con el fortalecimiento muscular.

El entrenamiento de resistencia es un tratamiento no farmacológico que puede reducir los temblores y mejorar la estabilidad y la destreza en personas mayores. Tanto el entrenamiento de resistencia progresivo, como un programa de ejercicio multimodal son efectivos para mejorar la fuerza y el equilibro musculares. En particular, el entrenamiento de resistencia progresivo parece ser más eficaz a la hora de mejorar la fuerza muscular y el equilibrio estático, mientras que los ejercicios multimodales son más eficientes para mejorar el equilibrio dinámico y la velocidad de la marcha.

En su informe, la Agencia Nacional Francesa para la Inocuidad de los Medicamentos y los Productos de la Salud (ANSM, en francés) recomienda favorecer el fortalecimiento muscular en
personas mayores frágiles que padecen sarcopenia. El fortalecimiento muscular adaptado mejora la masa y el rendimiento musculares. Los ejercicios aeróbicos mejoran la capacidad oxidativa de los músculos, necesaria para mantener las contracciones intermitentes en el tiempo (resistencia muscular), aumentar así la distancia recorrida a pie y reducir de este modo la dependencia.

Los distintos tipos de ejercicios pueden ser indicados y supervisados por profesionales de la rehabilitación, como los fisioterapeutas. Un metaanálisis sugiere que los efectos positivos en el equilibrio y la fuerza muscular del entrenamiento supervisado fueron especialmente significativos si se comparan con programas de entrenamiento no supervisados. Es por ello que se recomienda incluir sesiones supervisadas a fin de sacar el máximo provecho a la actividad física (Lacroix et al., 2017).

DESCRIPCIÓN DEL DISPOSITIVO MÉDICO HUBER 360® EVOLUTION:

HUBER® es un dispositivo de rehabilitación que consiste en una plataforma motorizada que realiza movimientos de oscilación rotativos de amplitud y velocidad variables para alterar el equilibrio del sujeto, que debe ajustar su postura constantemente ejerciendo fuerzas de presión y tracción con los brazos en el sistema de empuñaduras dotado de sensores de fuerza (Couillandre et al., 2008). Los ejercicios de entrenamiento consisten en adoptar posiciones concretas, definidas como una combinación de distintas posiciones de los pies y las manos, y desarrollar altos niveles de fuerza en las empuñaduras. Dichas acciones requieren la activación sinergística de distintos grupos musculares en las extremidades inferiores, el tronco y las extremidades superiores.

Las empuñaduras cuentan con extensómetros, que ofrecen información sobre la fuerza ejercida por el sujeto. Además, una interfaz interactiva, representada con una diana, informa al sujeto de su capacidad de mantener el nivel de fuerza requerido. Este panel de control gamificado pretende motivar al sujeto a practicar y seguir el programa de rehabilitación. Este dispositivo médico se ha usado en un amplio abanico de pacientes (por edad y enfermedades crónicas). La información procedente de datos clínicos recientes demuestra una mejora en el equilibrio, la coordinación (rehabilitación de la marcha) y fuerza muscular (más fuerza muscular en la cadera) en pacientes con sordera (Akınoğlu, B. 2019) o esclerosis múltiple (Gherghel C.L. 2019).

BENEFICIOS CLÍNICOS DEL DISPOSITIVO HUBER 360 EVOLUTION:

 

Flexibilidad y movilidad mejoradas mediante ejercicios específicos que ayudan a los pacientes a ampliar rápidamente su amplitud de movimiento.
Postura y equilibrio mejorados mediante juegos de equilibrio que ayudan a los pacientes a recuperar su equilibrio y a sentir más confianza sobre los pies.
Refuerzo dinámico: el feedback en la pantalla ayuda a los pacientes a mejorar su fuerza y a coordinar mejor sus movimientos.
Resistencia mejorada mediante ejercicios dinámicos adaptados a la condición física del paciente a fin de mejorar la resistencia.

BENEFICIOS ALEGADOS DEL DISPOSITIVO HUBER 360® EVOLUTION PARA LOS PACIENTES:

Equilibrio mejorado (capacidad de realizar una o dos tareas de equilibrio)
Fuerza muscular mejorada (fuerza del músculo troncal, potencia en las piernas)
Mejora en los ámbitos cognitivos (lenguaje y abstracción, funciones visuales-espaciales y ejecutivas, y orientación)

De este modo, la actividad física en el dispositivo HUBER, con la supervisión de un profesional de la salud, es especialmente indicada para aquellas personas que quieran conservar un buen estado de salud y mejorar la calidad de vida.

 


MÁS INFORMACIÓN:
■ Dispositivo HUB ER: https://www.lpgmedical.com/en/professional-area/huber/
■ HUBER 360® permite integrar el hombro en y a través del cuerpo en movimiento:
https://www.lpgmedical.com/en/huber-360-allows-the-shoulder-to-be-integrated-intoand-
through-the-body-in-motion/
■ HUBER 360® y la esclerosis múltiple :

HUBER 360® AND MULTIPLE SCLEROSIS


■ Efectos perjudiciales del envejecimiento en los músculos, la fascia y el sistema nervioso:
https://www.lpgmedical.com/en/deleterious-effects-of-ageing-on-muscles-fascia-andnervous-
system/
■ HUBER 360® en el tratamiento del dolor crónico en la parte baja de la espalda:

HUBER® IN CHRONIC LOW BACK PAIN TREATMENT

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